Saltar al contenido
Buscar
Del suceso a la historia. Síguenos

Rescatados con vida dos trabajadores tras nueve días atrapados en una central subterránea de Nepal

El Ejército nepalí los sacó de la casa de máquinas de Upper Trishuli 3A, arrasada por la riada del 26 de agosto. La catástrofe dejó 1.455 muertos y 5.285 desaparecidos en Nepal, según el último balance oficial.

Por Redacción Crónica 33 · · Actualizado: · 5 min de lectura

Comparte:WhatsAppTelegramXFacebook
Rescatados con vida dos trabajadores tras nueve días atrapados en una central subterránea de Nepal
El río Trishuli, desbordado, al norte de Katmandú, en una imagen del satélite Sentinel-2 tomada el 27 de agosto de 2026, al día siguiente de la riada. Imagen: contiene datos modificados de Copernicus Sentinel (2026), procesados por la ESA (CC BY-SA 3.0 IGO).

Nueve días después de que la riada del Bhotekoshi anegara la central hidroeléctrica de Upper Trishuli 3A, en el norte de Nepal, un equipo del Ejército nepalí y de la Armed Police Force sacó con vida de su casa de máquinas subterránea a dos de los trabajadores que habían quedado atrapados. El rescate se produjo en la mañana del viernes 4 de septiembre, hora local, según Al Jazeera y el Kathmandu Post; las fuentes oficiales no han precisado la hora.

Los supervivientes, identificados por el ministro del Interior, son Sanjay Sah, de 30 años, capataz mecánico de la Nepal Electricity Authority (NEA), la compañía pública que explota la central, y Kabir Maharjan, de 45, supervisor mecánico. Ambos fueron evacuados en helicóptero al hospital militar Birendra, en Katmandú. Sah llegó estable; Maharjan, en estado grave y con una lesión en una pierna, ingresó en cuidados intensivos. El portal nepalí Onlinekhabar informó de que recibió el alta el 25 de septiembre.

Voces bajo el barro

Upper Trishuli 3A, una central de agua fluyente de 60 megavatios en servicio desde 2019, se encuentra en el distrito de Rasuwa, en el límite con Nuwakot, al norte de Katmandú. La riada del 26 de agosto inundó de agua y lodo sus galerías. Durante días, los equipos trabajaron sin saber si quedaba alguien con vida dentro.

La certeza llegó por el oído: los rescatadores escucharon voces en el interior de los túneles, según difundió el diputado e ingeniero Shri Ram Neupane y recogieron CBS News y Onlinekhabar. Según la reconstrucción de The New York Times, publicada por el Boston Globe, los equipos accedieron por el túnel de cables que une la casa de máquinas con la red de transporte eléctrico, retiraron el barro, volaron con explosivos rocas de gran tamaño y drenaron el agua hacia el río por un canal excavado para la ocasión. Ese detalle técnico no figura en otras fuentes consultadas.

Sah se encontraba en la sala de control. En un vídeo difundido por el Ejército y recogido por Reuters, explicó que su responsabilidad era «salvar la vida de todos» y que, mientras en esa sala suele haber entre cuatro y seis personas, aquel día podía haber «entre 40 y 45». Al Kathmandu Post le contó que, tratando de que los demás escaparan, perdió el tiempo que necesitaba para huir él mismo.

«Mientras intentaba salvarlos, hice correr a todos. Eso me costó tiempo», relató Sanjay Sah al Kathmandu Post.

Treinta y nueve trabajadores sin localizar

En la central había 42 personas cuando llegó la riada, según la NEA. Tras el rescate de Sah y Maharjan, el mismo 4 de septiembre se recuperó un cuerpo y la Armed Police Force dio por inspeccionadas todas las galerías accesibles. «No oímos ninguna otra voz», declaró uno de sus agentes al Kathmandu Post. No apareció ningún otro superviviente.

El 18 de septiembre, el Cuartel General del Ejército informó de la recuperación de otros seis cuerpos, enredados en la malla metálica de una de las galerías, según Onlinekhabar y Republica. Cinco días después, sin embargo, el ministro de Energía, Biraj Bhakta Shrestha, seguía cifrando ante el Parlamento en 39 los desaparecidos de la central y hablaba de un solo cuerpo recuperado, según el Kathmandu Post. Las dos cifras oficiales no se han conciliado públicamente.

Upper Trishuli 3A no fue la única central afectada. En el conjunto de proyectos hidroeléctricos del valle, más de 800 personas seguían sin localizar el 23 de septiembre, según el mismo ministro. La mayor parte correspondía a la obra de Upper Trishuli 1, con 439 desaparecidos a esa fecha.

Una avalancha de hielo y roca

La catástrofe comenzó a las 8.37 hora local del 26 de agosto (4.52 en la España peninsular), cuando una masa de hielo y roca se desprendió de la cara norte del Langtang Lirung y cayó sobre el valle del Lhende, en la frontera con el Tíbet. La primera hipótesis oficial apuntó al desbordamiento de un lago glaciar; el análisis posterior de científicos del ICIMOD, el centro de investigación de montaña de Katmandú, se inclinó por una avalancha de hielo y roca que arrastró sedimentos y bloques río abajo, según el Kathmandu Post. La alerta por SMS a la población se envió a las 9.15, 38 minutos después del colapso.

El último balance oficial de la autoridad nepalí de gestión de desastres, del 3 de octubre y recogido por la ONU, cifra en 1.455 los muertos, en 5.285 los desaparecidos y en 13.795 los rescatados en Nepal. Rasuwa y Nuwakot fueron los distritos más castigados. Al otro lado de la frontera, en el condado tibetano de Gyirong, las cifras de víctimas difieren según la fuente. Las autoridades nepalíes dieron por concluidas las tareas de búsqueda y rescate el 5 de octubre, según Reuters.

Los españoles en la zona

El Ministerio de Asuntos Exteriores llegó a contabilizar cuatro españoles sin localizar el 27 de agosto, una cifra que rebajó a tres al día siguiente y a dos el 29, según informaron El Diario de Madrid y RTVC. El 2 de septiembre, fuentes oficiales citadas por EFE mantenían a dos españoles en paradero desconocido. Exteriores no había confirmado entonces ninguna víctima mortal española y no consta un balance final del ministerio.

Sin causa oficial ni responsables

El Ministerio de Energía constituyó el 18 de septiembre una comisión de siete expertos, presidida por Devesh Belbase, con unos dos meses de plazo para determinar cómo se produjo la riada, qué papel tuvo el cambio climático y qué medidas de prevención deben adoptarse. A 6 de octubre no había visitado la zona por falta de recursos, según uno de sus miembros, y no había publicado conclusiones, informó el Kathmandu Post.

No consta ninguna investigación judicial ni expediente sancionador contra las promotoras o contratistas de las centrales del valle. La NEA concede a las familias de sus empleados desaparecidos una ayuda de 500.000 rupias y la mitad del salario durante seis meses. El último balance oficial mantenía a más de cinco mil personas sin localizar.

Sigue leyendo